“Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios,” – Efesios 2:8

Veamos algunos aspectos en el capítulo 2 de Efesios:

1. Vs. 1-2- Condición Pecaminosa

“1 En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, 2 en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia.”

La condición del hombre separado de Dios, lo lleva a la muerte. Nuestras transgresiones y pecados nos
han dejado lejos de Dios. Así como un cuerpo muerto que no reacciona, nuestras facultades espirituales están muertas separadas de Dios. Esta muerte es separación de Dios. No estamos enfermos, estamos muertos. La desobediencia es lo que gobierna en el hombre. Desobediencia es ir en contra de la voluntad de Dios. El comentario de Warren Wiersbe describe que lo que “va en contra de Dios es el sistema que opera en el mundo, el diablo, y la carne.” Nuestra naturaleza nos ha llevado a ser una humanidad caída, que no se puede cambiar por nuestra propia fuerza. Necesitamos una transformación.

2. Vs. 3-5- Ira de Dios y la Vida en Cristo

“3 En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios. 4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, 5 nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!”

Nuestra vida se inclina a agradar nuestros deseos de la carne, provocando la ira de Dios. El hombre está condenado en sus pecados. La sentencia de la muerte está sobre el hombre y no tenemos escapatoria. Fíjate lo que Dios ha hecho según el texto: “Pero Dios que es rico en misericordia y por su gran amor”. El amor de Dios construye una relación con la humanidad mediante la gracia y la misericordia. Cobramos vida de nuevo a través de Cristo.

3. Vs. 6-7- Incomparable Gracia de Dios

“6 Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, 7 para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús.”

Nos resucitó espiritualmente por la unión que tenemos en Cristo Jesús. Nos hizo sentar en regiones celestiales. Porque estamos en Cristo no quedamos en la tumba de la muerte. Fíjate que Pablo describe la “incomparable riqueza de su gracia” que nos derramó en Cristo Jesús. Estamos
en la tierra, pero posicionados espiritualmente en “regiones celestiales.” El propósito de Dios no no es solo rescatarnos del infierno, sino también tenemos la posibilidad de glorificar la gracia de Dios en nuestras vidas.

Por esto él nos va a guardar para la eternidad. El gran expositor bíblico escocés Alexander MacLaren escribió una vez: “Podemos tener tanto de Dios como queramos. Cristo pone la llave de la cámara del tesoro en nuestra mano y nos pide que tomemos todo lo que queramos. Si un hombre es admitido en la bóveda de lingotes de un banco y se le dice que se ayude a sí mismo, y sale con un centavo, ¿de quién es la culpa de que sea pobre?”

4. Vs. 8-10 – Por Gracia mediante la Fe en Dios

“8 Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, 9 no por obras, para que nadie se jacte. 10 Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.”

La salvación de Dios es un regalo. La gracia implica que Dios nos da todo por la causa de Cristo. Warren Wiersbe dice “la salvación es un regalo, no una recompensa.” No es por obras porque la obra ya está completa en Cristo. El pecado estaba en contra de nosotros pero Dios estuvo a favor de nosotros y lo venció. Cuando dice que somos “hechura de Dios” en el griego es poiema,y es lo que esté hecho no es el final de la obra, sino el comienzo. Estamos hechos para hacer “buenas obras.” Hay que poner las buenas obras en práctica mediante la gracia que hemos recibido.

Solo por la gracia de Dios,
Pastor Rocco