«Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra!» – Salmo 46:10

Se habla mucho del medio ambiente y cómo se va contaminando con las cosas tóxicas. Pero el mundo cada vez más nos da tantas propuestas que nos terminan intoxicando.. Las contaminaciones que podemos ver son en la moralidad, las doctrinas, las prácticas, los valores, las ideologías, etc. Estamos siendo invadidos día a día. Por eso debemos desintoxicarnos todos los días. Debemos dejar que el Espíritu Santo nos purifique en cada momento. ¿Cómo lo hacemos? Es a través de la oración. Tenemos que estar conectados al Espíritu Santo porque es parte de nuestra comunión con Dios. Nuestra comunicación con Él tiene que ser a cada hora. Vamos a mirar qué es lo que dice el Salmo 46 acerca de esta desintoxicación

I. Vs. 1-3- Dios es nuestra fuente de desintoxicación

La forma de desintoxicarnos es ir a la fuente de la pureza. No podemos hacerlo en nuestra fuerza. El Salmo dice “Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia.” En medio de la angustia Dios está con nosotros. Cuando nos aprieta la angustia podemos correr a Él. Los versos 2 y 3 dicen: “2 Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; 3 aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.” El temor lo podemos sobrellevar porque Dios es nuestra fortaleza. Aun cuando los valores se caen, Dios nos da la fuerza para enfocarnos en Él.

II. Vs. 4-7- Dios es nuestro refugio en un mundo tóxico

El texto dice que “4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo. 5 Dios está en ella, la ciudad no caerá; al rayar el alba Dios le brindará su ayuda.” Dios sigue siendo nuestro refugio. Es tiempo de buscar a Dios y refugiarnos en Él. Dicen los versos “6 Se agitan las naciones, se tambalean los reinos; Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba. 7 El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.” La oración que sobresale aquí es que necesitamos ponernos bajo su refugio.

III. Vs. 8-9 Dios es nuestra fuerza en la guerra de la desintoxicación

Ya estamos en una guerra fuerte que involucra a nuestras vidas, familias y la sociedad. Tenemos que entender que Dios es quien pelea las batallas para nosotros. El Salmo describe: “8 Vengan y vean los portentos del Señor; él ha traído desolación sobre la tierra. 9 Ha puesto fin a las guerras en todos los confines de la tierra, ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas, ha arrojado los carros al fuego.” La batalla no es nuestra sino de Dios. La oración es una guerra espiritual. Confiemos y busquemos al Señor.

IV. Vs. 10-11- Dios es nuestro Todopoderoso

Cuando reconocemos que el Todopoderoso está con nosotros podemos ver la victoria sobre todos los vicios, malos hábitos, pensamientos negativos, etc. que atacan nuestras vidas. El Salmo nos habla en estos versos: “10 «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra!»” Dios nos va a dar la victoria en tu vida de todo lo tóxico en este mundo. El secreto es que nos quedémonos quietos. Quizás sea la opción más difícil. Creemos que podemos hacerlo en nuestra fuerza pero Dios nos quiere mostrar que es Él. El siguiente versos nos dice: “11 El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.” Vamos a ganar la victoria de tantas cosas tóxicas que hay en el mundo, si confiamos en el poder de Dios conectándonos con Él a través de la oración.

Un abrazo,
Pastor Rocco