“Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.” Hebreos 11:1

En los tiempos que estamos viviendo se nos pueden presentar dos caminos en cuanto a nuestra fe. El primero apunta a dejar de creer, dejar a un lado nuestra fe, producto de ser dominados por la situación o los desafíos que nos afrenta. El segundo camino apunta a que nuestra fe aumente. Aquellos que hasta este punto de sus vidas eran totalmente incrédulos, comiencen a creer.

Es por esto que a través de algunos relatos que nos plantea el autor de Hebreos en el capítulo 11, vamos a descubrir ciertos aspectos que nos llevarán a responder esta pregunta: “¿En qué creemos?”

I. Abraham

Cuando leemos lo que el autor dice acerca de Abraham es verdadera sorprendente la actitud que tomó delante de Dios. Podemos ver que tomó la decisión de ir a un lugar sin saber a dónde iba (vs.8). A pesar de estar avanzado en edad confió en la promesa que Dios tenía y pudo aferrarse a esa promesa, de la que nacieron tantos descendientes, como las estrellas del cielo (vs.10).

¿Alguna vez te has puesto a pensar si estarías dispuesto a dejar todo por obedecer el llamado de Dios? ¿Obedecer sin ver nada claro de lo que hay por delante? Abraham creyó a Dios de esta forma y estuvo dispuesto a jugársela por Dios, a pesar de sus imperfecciones y defectos, se fortaleció en la promesa de Dios. Puede ser que no veamos nada por delante, pero aferrémonos a esa promesa que está en nosotros, que nos impulsa a ir hacia delante.

II. Moisés

Moisés fue un niño que creció en un país extranjero, donde aprendió a leer, a escribir y ser parte de una diversidad cultural como la de Egipto. Pero cuando Dios nos llama no podemos ignorarlo, ni huir para otro lado. Moisés no dejó que lo llamaran hijo de la hija del Faraón (vs.24) sino que prefirió que lo consideraran parte del pueblo al que estaban esclavizando, que en realidad era su pueblo. Su firmeza, su valentía y su obediencia al llamado de Dios, pone a Moisés como un gran líder que pudo sacar de la esclavitud a todo un pueblo.

Cuando Dios nos llama, no podemos hacer oídos sordos a su llamado. Si queremos decir sí al llamado de Dios debemos considerar que no va a ser fácil enfrentarlo. Moisés tuvo que ser firme como si estuviera viendo al Invisible (vs.27 b) y esto nos anima que a pesar de la adversidad que tengamos por delante, podamos aferrarnos a ese llamado de Dios. Tal vez te estarás preguntando: “¿Seré yo el indicado para llevar a cabo esta misión?”. ¡Si!, eres el indicado o la indicada. ¡No desistas! ¡Sigue firme como si estuvieras viendo al Invisible!

III. Rajab

El autor de Hebreos hace una lista de personas de fe que considera como ejemplo para nosotros hoy. Esto no significa que eran perfectos, al contrario, estas personas cometieron errores y en algunos casos cometieron pecados que afectaron a otros.

Dentro de esta lista, vemos a la prostituta Rajab. ¿Qué? ¿Prostituta? Si, el texto nos habla de ella como una mujer arriesgada, que recibió a los espías que iban a inspeccionar la tierra de Jericó para luego poseerla. A pesar que Rajab pudo haber perdido la vida, ella con mucha valentía decidió accionar en fe a favor de todo un pueblo. Esto la llevó a poder preservar su vida y la de sus parientes.

Mi pregunta es ¿hasta que punto estamos dispuestos a correr riesgos por el bienestar de otros? La fe en muchas ocasiones nos llevará a tomar riesgos, que van a requerir de nuestra valentía. Estos riesgos nos movilizarán para poder alcanzar la bendición de Dios y también poder bendecir a otros.

IV Noé

Si algo podemos resaltar de Noé es su obediencia y según el relato en Génesis habla que era un hombre que marcaba una diferencia, porque vivía conforme a la voluntad. La historia de Noé y su contexto, puede sonar muy parecido a lo que podamos estar viviendo hoy. La humanidad estaba corrompida, estaba muy lejos de Dios y todo el plan que se estaba llevando a cabo por medio de Noé iba a traer justicia y salvación (Gén.6). Noé contaba con la aprobación de Dios (Génesis 6.8) y es un gran desafío para nosotros seguir su ejemplo, en medio de la situación y el caos que se encuentra el mundo, ¿seremos aprobados delante de Dios? ¿Nuestra fe está siendo alimentada por la obediencia?

Hebreos 11 nos lleva a aprender sobre hombres y mujeres que creyeron y confiaron en Dios en todos los desafíos que les tocó enfrentar. Pero la historia continúa…¿En qué vas a creer? ¿En quién vas a creer?

Bendiciones