Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  – Mateo 28:19

El diccionario define influencia como “el poder de una persona o cosa para determinar o alterar la forma de pensar o de actuar de alguien.” Cristo alteró nuestra forma de pensar y actuar.  El transformó nuestras vidas en una manera tan profunda que nosotros tenemos que ser movilizados a hacer lo mismo con otros.  Este mandato de influenciar el mundo para Cristo es claro.  No es una sugerencia.  Es una orden que demanda una reacción nuestra.

Nuestra oración como Iglesia es que en el  2019 cada persona de nuestra congregación pueda convertirse en un discipulador.  No puede ser, que sean parte de la Iglesia por tanto tiempo y que no hayan ayudado a transformar a una persona en su caminar con Cristo.

La primera influencia de Cristo es que vamos a ver es el ENCUENTRO.  Este encuentro con Dios es lo que marca la diferencia en cada una de nuestras vidas.  Es tener una relación íntima con Jesús. Interesante que dice “en el nombre” de la trinidad “del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” significa que cada uno es una persona distinta. Que importante que incluye a toda la trinidad.   Tener un conocimiento y una cercanía con Jesús es lo que convierte nuestras vidas.

La segunda influencia de Cristo es una vida de ENTREGA.  Esta entrega significa un compromiso fuerte con Jesús.  Nuestra entrega nos conmueve a tomar acción.  Él anhela que podamos darle nuestros talentos, nuestras capacidades y todo lo que somos, como una entrega total hacia Él.

La tercera influencia de Cristo es una EXTENSIÓN.  Esta extensión nos lleva a mostrar el amor de Dios con otros.  Tenemos que replantearnos si hemos tenido un verdadero encuentro con Dios porque las palabras de Jesús es que “hagan discípulos.” Este mandato nos tiene que motivar a hacer algo y a responder a su llamado.  La influencia del Espíritu Santo nos impulsa a salir a testificar y a discipular otros.

Influencia se define también como “efecto, consecuencia o cambio que produce una cosa en otra.” El mandato de Jesús va a producir un fuerte cambio en las vidas de las personas y en una comunidad.  Si no estamos afectando nuestra sociedad tenemos que ver en qué podemos impactar.  ¡El poder de la influencia nos tiene que motivar a convertirnos en discipuladores!

Un abrazo,
Pastor Rocco