“El más importante es: “Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor —contestó Jesús—.  Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. – Marcos 12:29-30

I. ¿Cuál es el más importante de todos los mandamientos?

28 Uno de los maestros de la ley se acercó y los oyó discutiendo. Al ver lo bien que Jesús les había contestado, le preguntó: ―De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante?

Las palabras de Jesús en Marcos 12 remarca lo que dice Deuteronomio 6:4-6: Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor.Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando.” El Comentario de Matthew Henry dice sobre este pasaje del Antiguo Testamento que es un resumen de la religión con los primeros principios de fe y obediencia. Los judíos resaltan este pasaje como uno de los más sobresalientes. Los hombres judíos lo repetían por lo menos dos veces todos los días en sus oraciones.   La pregunta, ¿Cuál es el más importante de los mandamientos? Esta es la declaración que podemos hacer de que Jesucristo es el Señor. Él es el Único entre todos los dioses del mundo. Este es el decreto más trascendental entre todas las cosas en el mundo. ¡Es un placer vivir bajo el Señorío de Jesús!

II. Ama al Señor tu Dios con Todo

 29 ―El más importante es: “Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor —contestó Jesús—. 30 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”.

Anteriormente veíamos que el tema más importante en la vida es El Señor nuestro Dios es el único Señor. No hay muchos caminos hacia Dios. El dicho dice: “Todos los caminos dirigen a Roma” pero no todos los caminos nos dirigen a Dios. Hay un solo camino que nos lleva al conocimiento de Dios. El Dios que servimos es el infinito, eternamente perfecto, auto-existente y auto-sufriente. Él es el único viviente y verdadero Dios, Él es el único. De nuestra parte debemos Reconocer que Él merece todo nuestro amor. Un amor de entrega, hecho con el corazón, el alma, la mente, y con toda la fuerza de nuestra vida.

 III. Ama a tu prójimo como a ti mismo

31 El segundo es: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. No hay otro mandamiento más importante que estos. 32 ―Bien dicho, Maestro —respondió el hombre—. Tienes razón al decir que Dios es uno solo y que no hay otro fuera de él.

 El mandamiento de amar a Dios está conectado a nuestro amor por nuestro prójimo. ¿Cómo no puedo amar a mi prójimo que veo y decir que amo a Dios a quién no veo? No amamos solo con palabras, pero si con acciones. Manifestamos nuestro amor por Dios cuando yo extiendo mi amor con mi prójimo. La unidad de la trinidad se manifiesta cuando amamos a nuestros prójimos. Dios es uno solo. El Padre, Hijo y el Espíritu se ven juntos y tenemos que vernos en conjuntos con nuestros hermanos. Tenemos que extender el amor de Dios en todo momento.

Amor sincero, fuerte, sobre saliente, e inteligente.

IV. Amamos por obediencia

33 Amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más importante que todos los holocaustos y sacrificios. 34 Al ver Jesús que había respondido con inteligencia, le dijo: –No estás lejos del reino de Dios. Y desde entonces nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

El Señor no desea grandes holocaustos y sacrificios, lo que sí quiere es que lo amemos de todo corazón, con fuerza, y a nuestro prójimo como a uno mismo. El reino de Dios se acerca cuando este acuerdo es real en toda nuestra vida. El mundo tiene que ver el amor en acción y esta acción es movilizado por obediencia. Podemos vivir bajo el Señorío de Jesucristo, buscamos su reino en todo, y servimos a nuestros prójimos con toda nuestra fuerza. No como un sacrificio, sino como un acto de amor. Hay que enseñar a tus hijos y tus hijas de amar así.

Aunque sea una de las cosas difíciles, es necesario comprender que es la más importante de todas. ¡Todo esto no es una carga, sino que es un gran gozo el amar con todo!

Un abrazo,
Pastor Rocco