Pero, si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.” – 1 Juan 1:7

Cuando vivimos centrados en Jesús quien es la luz del Mundo existe una claridad en nuestras vidas.  La iluminación es lo que alumbra el camino hacia Cristo.  Hay tanta obscuridad alrededor de nosotros con la falta de valor a la vida, falta de verdad, de transparencia, de moralidad que ha dejado al hombre ciego al camino.  Se necesita luz para abrir el camino de la verdad.

Lo mejor que podemos hacer es reflejar esta luz mundo y sal de la tierra. De esto se trata el deseo de Dios.

I. Jesús es Luz I Juan 1:1-4

 1 Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos respecto al Verbo que es vida. Esta vida se manifestó. Nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado. Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Les escribimos estas cosas para que nuestra alegría[a] sea completa. Este es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad.

Vivir en la luz, ¿Qué significa esto?, Es no distanciarnos de la luz.  Dejar que Cristo sea el centro de nuestras vidas.  Tener un enfoque centrado en una vida plena en Él.  Llenar nuestros corazones con fe y del Espíritu Santo.

William Barclay dice “El mensaje de Juan es de Jesucristo; Y de Jesús tiene tres grandes cosas que decir. Primero, él dice que Jesús fue desde el principio. Es decir, en él entró la eternidad en el tiempo; En él el Dios eterno entró personalmente en el mundo de los hombres. En segundo lugar, esa entrada en el mundo de los hombres era una entrada real, era la verdadera virilidad que Dios tomó sobre sí mismo. En tercer lugar, a través de esa acción llegó a los hombres la palabra de vida, la palabra que puede cambiar la muerte en vida y mera existencia en vida real. Una y otra vez en el Nuevo Testamento el evangelio se llama una palabra; Y es del mayor interés ver las diversas conexiones en las que se utiliza este término.”

II. Necesidad de caminar en la Luz- I Juan 1:6-7

 Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad. Pero, si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.

Hay una gran falta de algunos en tener comunión con Él.  La sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado. Es una comunión tan importante en la vida de un cristiano.  Se decía de un gran predicador que primero escuchaba a Dios y luego hablaba a los hombres; Y se decía de John Brown de Haddington que, cuando predicaba, se detuvo una y otra vez, como si escuchara una voz. El verdadero maestro es el hombre que tiene un mensaje de Jesucristo porque ha oído su voz.

Él dice que él ha visto a Cristo. Se le cuenta de Alexander Whyte, el gran predicador escocés, que alguien le dijo una vez: “Hoy predicaste como si hubieras salido directamente de la presencia”. Y Whyte respondió, “Quizás lo hice.” No podemos ver a Cristo en la carne como lo hizo Juan; Pero todavía podemos verlo con ojos de la fe.

III. Decepción de no caminar en la Luz- I Juan 1:8-10

Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 10 Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros.

 William Barclay dice: “Ay del hombre que dice que no tiene pecado. Eso puede significar cualquiera de dos cosas.  Puede describir al hombre que dice que no tiene responsabilidad por su pecado. Es bastante fácil encontrar defensas detrás de las cuales esconderse. Podemos culpar a nuestros pecados sobre nuestra herencia, nuestro ambiente, nuestro temperamento, nuestra condición física. Podemos afirmar que alguien nos engañó y que fuimos extraviados. Es característico de todos nosotros que buscamos alejarnos de la responsabilidad por el pecado. O puede describir al hombre que afirma que puede pecar y no tomar daño.  Es la insistencia de Juan que, cuando un hombre ha pecado, las excusas y las auto-justificaciones son irrelevantes. Lo único que se encontrará con la situación es la humilde y penitente confesión a Dios y, si es necesario, a los hombres. “

Juan 3:20- Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto.” La oscuridad del pecado desaparece con la luz que está revelada.  Jesús quiere ser la Luz en tu mundo y en el mundo!

Un abrazo,
Pastor Rocco