“Por tanto, sépalo bien todo Israel que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías.” Hechos 2:36

El deseo de Jesús es que lo pongamos y  lo mantengamos a Él como el centro de nuestras vidas.  Su anhelo es reinar en todas las áreas de nuestra vida.  Tenemos que dejar que Jesús gobierne sobre nuestra mente, voluntad, sobre todo lo que somos.  El autor apólogo Ravi Zacarías comentó que ésta es una generación que “piensa con los ojos.” Que están mirando y la mente se va para ese lado.  Tenemos que volver al centro de enfoque en nuestras vidas, es decir, Jesús.

Miremos juntos Hechos 2:29-47 cómo Jesús es el Señor sobre todas las cosas y Lucas el autor del libro lo afirma diciendo que “Dios ha hecho Jesús el Señor y Mesías”. ¿Él está gobernando sobre todo?

I. Vs. 29-31- Jesús el Señor sobre la muerte- resucitado

 »Hermanos, permítanme hablarles con franqueza acerca del patriarca David, que murió y fue sepultado, y cuyo sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. 30 Era profeta y sabía que Dios le había prometido bajo juramento poner en el trono a uno de sus descendientes. 31 Fue así como previó lo que iba a suceder. Refiriéndose a la resurrección del Mesías, afirmó que Dios no dejaría que su vida terminara en el sepulcro, ni que su fin fuera la corrupción. 32 A este Jesús, Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos.

II. Vs. 33-35- Jesús el Señor sobre los enemigos- están bajo los pies

Exaltado por el poder de Dios, y habiendo recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, ha derramado esto que ustedes ahora ven y oyen. 34 David no subió al cielo, y sin embargo declaró:

»“Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
35 hasta que ponga a tus enemigos
por estrado de tus pies.”

III. Vs. 36- 38- Jesús el Señor sobre toda tu vida

36 »Por tanto, sépalo bien todo Israel que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías.» 37 Cuando oyeron esto, todos se sintieron profundamente conmovidos y les dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: —Hermanos, ¿qué debemos hacer?

38 Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo.

 IV. Vs. 39-40- Jesús el Señor sobre todas las generaciones

39 En efecto, la promesa es para ustedes, para sus hijos y para todos los extranjeros, es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar. 40 Y con muchas otras razones les exhortaba insistentemente: —¡Sálvense de esta generación perversa!

V. Vs. 41-47- Jesús el Señor sobre el crecimiento- milagros

41 Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas. 42 Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración. 43 Todos estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los apóstoles. 44 Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común: 45 vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno. 46 No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, 47 alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.

Un abrazo,
Pastor Rocco