“Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu.” – ROMANOS 12:11

El diccionario dice que el compromiso es: 1.m. “Obligación contraída” 2.m. “Palabra dada”. Pablo en este versículo de Romanos 12:11 nos muestra tres áreas en donde se requiere de nuestro compromiso.

I. Ser diligentes – significa, servir con seriedad. Nuestro compromiso del servicio al Señor tiene que ser en forma y con intención. No es por causalidad sino con un gran propósito. Poniendo mucho interés, esmero, rapidez y eficacia en la realización de un trabajo o en el cumplimiento de una obligación o encargo.

II. Sirvan al Señor– entender a quién estamos sirviendo. No estamos sirviendo a los hombres sino a Dios. Entender esto nos llevará a hacerlo de la misma manera cuando personas nos están viendo y cuando nadie nos ve. Nuestro servicio tiene que ser en amor para el Señor. Los hombres en un momento nos pueden aplaudir y en otro tirarnos abajo, por lo tanto no lo hacemos para el reconocimiento de personas, sino por Amor a Dios. Sirvamos al Señor con todo nuestro corazón.

III. Fervor que da el Espíritu– nuestro servicio a Dios tiene que ser con un fervor del Espíritu Santo. Me encanta la palabra fervor, Porque todo lo que hacemos tenemos que hacerlo con muchas ganas. Es Dios quien va a fluir a través de nuestras vidas en el servicio al Señor. Dejamos que el Espíritu Santo guíe y tome el control de todo nuestro compromiso.

Vivimos en un mundo con una gran falta y deseos de tener compromisos. Tenemos que tomar un fuerte compromiso en este nuevo año de 2016. Decirle al Señor ¡quiero servirte con diligencia, hacerlo sólo para ti con todas las fuerza de mi corazón!

¡Es tiempo!

Un abrazo,
Pastor Rocco