“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.” – Mateo 7:7-8

Dios esta en el negocio de cambiar vidas y contestar nuestras peticiones. ¡Su anhelo es sanar! Cuento mi historia de sanidad física en el libro “Sígueme- La Invitación de Jesús” en más detalle, pero fue un toque de Dios. ¡Me sanó Jesús! Creemos con todo el corazón que Jesús es el Sanador en el área física, espiritual, emocional, mental, relacional y en todo. Vamos a ver algunas maneras de cómo funciona la sanidad:

Primero, La importancia de un toque es fundamental. Jesús toco las vidas de los discípulos con un propósito específico, hacer de ellos sus seguidores. Mateo 4 dice “Al instante dejaron las redes y lo siguieron; y dejaron enseguida la barca y a su padre, y lo siguieron.” Cuando experimentamos el toque de Jesús, inevitablemente vamos a seguirle.Jesús impactó la vida de los discípulos cuando lo vieron. Es importante resaltar que cuando ellos recibieron el toque de Cristo también tocaron los demás.

Segundo, reconocer la autoridad de Jesús en la sanidad. La fe del centurión fue sorprendente porque demostró su reverencia ante el poderío de Jesús. Mateo 8:8 relata “-Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano. Porque yo mismo soy un hombre sujeto a órdenes superiores, y además tengo soldados bajo mi autoridad.” Un hombre de autoridad reconoció que Jesús era superior a toda autoridad. ¿Cómo puede una persona ponerse en situación de recibir un milagro? “Al oír esto, Jesús se asombró y dijo a quienes lo seguían: -Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadieque tenga tanta fe.” ¿Crees que Jesucristo puede sanar en estos tiempos? Es la fe de uno en el poder de Jesús.  “Luego Jesús le dijo al centurión: -¡Ve! Todo se hará tal como creíste. Y en esa misma hora aquel siervo quedó sano.”

En tercer lugar, acepta que la sanidad fue idea de Dios. Vemos lo que Jesús hizo al ir a la casa de Pedro en Mateo 8:14 “Cuando Jesús entró en casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Le tocó la mano y la fiebre se le quitó; luego ella se levantó y comenzó a servirle. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y con una sola palabra expulsó a los espíritus, y sanó a todos los enfermos. Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: «Él cargó con nuestras enfermedades; y soportó nuestros dolores.» Jesús es el sanador. Tenemos que recordar que “El cargó”. Jesús se llevo nuestras cargas de pecado y enfermedad sobre Él. Fue Su idea.

Cuarto, tenemos que pedir con fe. ¿De quién era la fe que conmovió a Jesús para sanar al paralítico? La clave fue la fe “de ellos” lo vemos en Mateo 9 “Unos hombres le llevaron un paralítico, acostado en una camilla. ¿Qué dijo Jesús cuando vio la fe de esos hombres? “Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: – ¡Ánimo, hijo; tus pecados quedan perdonados! Algunos de los maestros de la ley murmuraron entre ellos: « ¡Este hombre blasfema!» Como Jesús conocía sus pensamientos, les dijo: – ¿Por qué dan lugar a tan malos pensamientos? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados quedan perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados – se dirigió entonces al paralítico: -Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Y el hombre se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud se llenó de temor, y glorificó a Dios por haber dado tal autoridad a los mortales.” Es la fe de ellos y es tu fe que te hace ser levantado de tus pecados y tus enfermedades. 1 Juan 1:9 dice – “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.”

Quinto, hay que compartir con los demas. Mateo 10:1 nos enseña –Jesús “Reunió a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar a los espíritus malignos y sanar toda enfermedad y toda dolencia. Les dio el orden y la autoridad de hacerlo.
Jesús envió a estos doce con las siguientes instrucciones: «No vayan entre los gentiles ni entren en ningún pueblo de los samaritanos. Vayan más bien a las ovejas descarriadas del pueblo de Israel. Dondequiera que vayan, prediquen este mensaje: “El reino de los cielos está cerca.”Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente.”
¿Quién es el que hace todas las cosas en todos? Tenemos que aprender sobre sanidad. Jesús compartió esto con sus discípulos y los envió. ¡Así que tenemos que tomar su mandato e ir a sanar los enfermos!

¡Jesús es el sanador!

Pastor Rocco