“Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16 (NVI)

¡Dios no quiere tu dinero! ¡No lo necesita! Hay tanta gente que da dinero por “lastima” o dan “limosnas”. La naturaleza del hombre no es generosa ni dadivosa. Creo que tenemos mucho para aprender en este aspecto. Queremos ser servidos, atendidos, que las cosas se nos den fácilmente, pero en el reino de Dios no es así. Marcos 10:45 dice “Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.” La naturaleza de Dios es dar con gran sacrificio. Por su inmenso amor él está interesado en salvar la humanidad. ¡En esta Navidad recordemos la importancia de la venida del Salvador al Mundo! Tenemos que cambiar nuestra naturaleza para recibir la naturaleza de Dios.

Miremos los principios de esta naturaleza:

I. Dios amó al mundo.
¿Cómo podemos tener el amor que Dios tiene? ¡Siendo una persona generosa! Esto comienza con tener amor. Tenemos que captar el amor de Dios. ¡¡Sabé amigo que Dios te ama!! Sos muy importante para Él. No sos cualquier cosa, Dios tiene un propósito.

II. Dios dio a su Hijo.
¿Cómo podemos ser personas dadivosas? ¿Por qué siempre pensamos en dar lo mínimo y no lo máximo? Pensamos ¿Qué puedo dar para quedar bien y no hacerlo sacrificadamente? ¿Cuántas de nuestras ofrendas son dadas por lastima? El otro día, estuve parado en un semáforo y vi como la gente le daba monedas a un hombre que le faltaba una pierna. Ustedes lo han visto también y es muy común que la gente de por lástima, porque está discapacitada, necesitada, etc. Pero Dios no da por lastima. ¡El da por amor y dio lo mejor!

III. Cree en él.
Hay que creer que el principio de dar es parte del plan y propósito de Dios. Tenemos que creer que ser generosos es algo que viene de parte de Dios para nosotros. Para dar algo que no sea limosna hay que creer este principio. La naturaleza del hombre es dar limosnas. Saquemos el espíritu de limosna y pongamos el espíritu generoso de Dios.

VI. No se pierda mas tenga vida eterna.
En el corazón de Dios está el deseo que el hombre no se pierda a fin de que viva en su plenitud. ¡El enfoque de nuestra Padre es vida! Tenemos que cambiar nuestra naturaleza de perder para tener la naturaleza de ganar. Nos cuesta creerlo ¿no? Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar y comenzar a pensar ¡BIEN! Dejemos de condenarnos. Jesús no vino para condenar al mundo sino para salvarlo. Si viene la condenación no es de Dios. Porque el Espíritu Santo viene para convencer y no condenar.

¿Qué te parece si comenzamos con una nueva naturaleza? La naturaleza del reino de Dios. Esta naturaleza está compuesta por servir, ayudar, dar, amar. Parecen palabras del otro mundo. ¿Qué tal? ¿Acaso, no somos de otro mundo? Seamos personas generosas con todo lo que Dios nos a dado!

Un abrazo de parte de Dios!